Sé impecable con tus palabras

Cuando no cuido las palabras que utilizo estoy lanzando veneno emocional. Cuando hiero a alguien con mis palabras, este entra en un estado emocional negativo que revierte en mí. Un veneno, que retorna directo a mí como un bumerang. Estoy haciendo daño, pero también me lo estoy haciendo a mí mismo.

Cuando me hablo peyorativamente o negativamente, sucede lo mismo. El cerebro es un terreno fértil, en el que según que tipo de abono doy a mis procesos mentales, así alimento los pensamientos que crecen, y estos condicionaran mis acciones, mis reacciones y en última instancia, mi vida.

Rétate a hablarte y hablar a los demás de manera amorosa y positiva durante 21 días. Los días que tarda tu cerebro en crear las conexiones neuronales que establecen la adquisición de un nuevo hábito. Experimenta el cambio que se produce en ti y en los que te rodean, querido.