frialdad

Mi frialdad

Mi frialdad ha sido mi refugio. Ha sido esa armadura invisible que ni siquiera yo sabía que llevaba puesta.

Este #innerpost, como su nombre indica, es un post que proviene de mi interior. Y el objetivo que persigo con este mostrarme descarnadamente es servir. Que lo que vas a leer te pueda servir si te resuena y te sientes identificad@ con ello, puedas liberar memorias, sanar heridas o conectar con tu paz interior. Pues siempre he sentido que cuando ves en tu exterior que alguien admite su vulnerabilidad, eso desatasca algo en tu interior y provoca; aunque solo sea en ese momento, que tú te permitas abrazar la tuya.

Y ese minúsculo hecho es poderosísimo, pues abre ante tí una nueva posibilidad desde la cual actuar a partir de ese instante.

Como siempre, encuentro inspiración en mí día a día. Y este post ha nacido de una conversación especialmente bonita con uno de mis hermanos. Y no bonita por qué las cosas que en ella salieron fueran bonitas de por sí. Sino porqué gracias a ella me he visto más y me he comprendido más. Una de las frases de mi hermano impactó, resonó en mí de una manera particularmente profunda. Y desde mi paradigma de autoconocimiento supe que; por resonancia, ahí había información para mí. “Algunas personas piensan que eres fría”.

Eso me hizo reflexionar sobre mi frialdad. Durante muchos años; como 40, mi frialdad fue una máscara para esconder tanta ternura, tanta hipersensibilidad y  mí extremada sensación de vulnerabilidad. Una armadura que mi niña y mi adolescente fueron construyendo poco a poco para defenderse de un mundo que interpretaron como hostil, amenazante e hiriente.

Me parece muy curioso incluso mi nombre Roser en ese sentido. Roser significa rosal en mi lengua catalana materna. Ese arbusto de rosas de perfume sublime y belleza infinita, que protege su atracción magnética de depredadores con aguijones. Sí. No son espinas, en realidad son aguijones.

Así me construí yo de niña y adolescente. Sin saberlo. Inconscientemente.

El sistema de protección y supervivencia (llamado ego) que poseemos todos los seres humanos, alineó en mí, a la perfección, la forma externa y las maneras a un ideal mental de cómo mi niña creyó que debía ser. Alineó una apariencia externa robusta, segura e imperturbable; una mirada profunda, directa y retadora; unos andares firmes y decididos; unas palabras sin anestesia, sinceras e invasivas; una espalda amplia y fuerte para cargar con todo y no necesitar ayuda alguna de nadie; una capacidad extrema de razonar y reflexionar lo irrazonable y defender las opiniones, pensamientos y creencias propias a capa y espada. Un sistema de protección que; en definitiva, ahuyentara posibles ataques, remitiera ataques reales y posibilitara la supervivencia de ese núcleo tierno, hipersensible y vulnerable en mi interior.

Solo algunos elegidos se atrevieron a no creerse mi personaje porque por algún milagroso motivo vislumbraron mi auténtica esencia. A ellos (vosotros ya sabéis quienes sois) hoy les doy las gracias desde lo más profundo de mí. Pues ellos me han permitido y me siguen permitiendo el reencuentro con mi verdadera esencia. Y me alientan a observar cara a cara mi falsa identidad y a atreverme poco a poco a mostrarme al mundo tal y como soy en esencia.

Todos tenemos máscaras, armadura, ego. Está implícito en el ser humano. Y estas máscaras externas desalineadas de nuestro auténtico y genuino fondo (nuestra esencia) son la mayor causante de sufrimiento emocional en el mundo. Y las tenemos tan integradas que nos parece que eso somos nosotros.

Mi escribir y mostrarme es para mí eso. Una forma de trascender mis máscaras (mi falsa identidad) e inspirar a otros seres humanos a hacer lo mismo y a atreverse a vivir desde su genio interior (#thegeniusinme).

Y, ¿sabes qué es lo más bonito? Que resulta que existen especies de rosales sin aguijones.

roSER vinyet

#ego #identidad #esencia