mamá

Mamá

La relación con mamá lleva implícito el propósito del despertar espiritual.

Este #innerpost es especialmente relevante para mí. Mi intención en este mostrarme en él es compartir mi experiencia por si resuena contigo y al leerla puedes conectar con ese desasosiego y esa paz interior en tu vida. Puede que en tu caso sientas que quieres sustituir la palabra mamá por la palabra papá, o por ambas. Si es así, siéntete libre de sustituirla por el nombre del progenitor del cual deseaste más el amor, la atención y el reconocimiento de pequeñ@.

Si hay una relación que me ha marcado profundamente; y sigo en el camino de comprenderla e integrar porque sigo en el camino de comprender e integrar mis sombras, es la relación con mi mamá. Y concretamente la interpretación que yo hice de mi relación con ella.

Y quiero poner énfasis en la palabra interpretación, porqué no es lo que sucede, sino cómo vivimos lo que sucede. Y lo vivimos en base a nuestro sistema particular, individual de percepción del mundo y de la interpretación subjetiva que hacemos sobre lo que sucede.

Darse cuenta de esto, marca un antes y un después en nuestro proceso de autoconocimiento. Y sé, porque lo he vivido, que cuando vives creyéndote tu interpretación hay mucho sufrimiento y no siempre es fácil salir de ahí. Y la voluntad de dejar de sufrir es la que te guía y te acaba trayendo a herramientas y personas que te acompañarán en el camino de ver desde qué patrones de interpretación del mundo y las relaciones estas operando.

Mamá (y la semillita de papá) me regaló la vida. Esto en un plano terrenal, humano. Pero en un plano superior, divino, nuestras almas se escogieron por resonancia para un propósito ya antes de nacer.

El rol de madre es el de nutrir. Y no solo el de abastecer de alimento durante la etapa más dependiente de nuestra vida, ¡que también!, sino nutrirnos de amor, seguridad, aceptación, reconocimiento, valoración. La nutrición que recibamos en nuestras etapas más tempranas de la vida en ese sentido, marcará el tipo de amor que practicaremos con nosotros mismos en nuestras etapas adultas. El rol de mamá es también el de acompañarnos a entrar en nuestro mundo emocional interior.

El rol de papá es el de acompañar a entrar en nuestra madurez, introducirnos en el mundo adulto, en el mundo racional, en el de empezar a caminar solitos y expresarnos como seres autorreferentes y autónomos. Pues somos seres completos y traemos de serie ese parte femenina (independientemente de que hayamos nacido varones) y esa parte masculina (independientemente de que hayamos nacido hembras).

La interpretación de la carencia que sentimos que vivimos en nuestra infancia (en alguno o varios de estos puntos) es la causa de nuestras heridas emocionales y de nuestras emociones de rencor y culpabilización proyectados hacia afuera, hacia alguno de nuestros progenitores en particular.

Cada generación crió, educó, operó desde un paradigma inconsciente de crianza, desde un nivel de conciencia, desde una forma particular (en la misma polaridad heredada o en la contraria) de concebir el amor materno-filial, la crianza y la educación. Pero sobretodo mi mamá (y la tuya) actuaron desde el individuo que eran. Con sus luces y sus sombras. Desde su esencia más pura de amor incondicional abundante y desde las heridas de carencia de su ego, en sus momentos de crisis emocional.

Sí. Mi mamá también fue en su día una niña. También compitió por el amor, la atención, la aprobación, el reconocimiento de su madre. También experimentó la carencia y la incomprensión. También se sintió no vista por quien más deseaba ser vista. Y también desarrolló un mecanismo de supervivencia (llamado ego), una máscara para ocultar tanto vacío y obtener externamente lo que creyó que llenaría ese vacío. Y… también se creyó ser su personaje.

Observar la relación con mamá me permite conocerme. Ella me hace de espejo de lo que no veo de mí, de lo que todavía rechazo en mí, de esa parte que no acepto, de ese vacío que intento rellenar desde el exterior, de mi ego, de mis heridas. Pues lo que más detesto en ella es lo mismo que estoy expresando yo; a lo mejor, en otras áreas de mi vida (trabajo, pareja, hijos, espiritualidad,… o en mi relación con ella).

A su vez, soy capaz de ver su abundante naturaleza de amor, su incondicionalidad, su generosidad, su fuerza, su fortaleza, su empatía, su aceptación, su espiritualidad, su esperanza, su bondad, su confiar en la vida, su transparencia, su honestidad, su sinceridad… que también son un reflejo de lo que está en mi esperando a ser adorado y vivido.

Mamá y yo hicimos un pacto antes de nacer. Un pacto de almas para expandir nuestro nivel de conciencia. Un pacto de almas para expandir nuestro aprendizaje en esta vida, para vernos más. El pacto de almas más extremadamente relevante de nuestras relaciones-espejo, porqué por ese motivo decidimos que fuera para toda la vida. Hacer las paces con esta relación de codependencia es mi gran profundo deseo, porque lleva implícito mi despertar espiritual y culminar el proceso de aceptación y estar en paz conmigo misma, porque lleva implícito la transformación de las palabras: amor, apego, dependencia, madurez, autorreferencia, vida.

Deseo profundamente que estés en el mismo deseo que yo.

roSER vinyet

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