Los niños y el miedo

Esta es la experiencia que tuve con mi hija Gal·la de 4 años y medio, hace unos días:

A medio cenar le entraron ganas de ir al baño. Va solita pero me llama para que la limpie. Resulta que cerró la puerta del baño y este queda un poco lejos de la cocina y no la oí gritar mi nombre para que fuera. Al cabo de un rato, pensé “sí que está tardando»… Fui y a la que me acercaba ya la escuché llorando. Entré y estaba hecha un mar de lágrimas por qué no la había oído y hacía muuuuuucho rato que me estaba llamando. Entonces, la abracé inmediatamente, la besé y sin dejar de abrazarla empezamos esta conversación:

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