Crea un vínculo emocional virtuoso con tus hijos

Cuando nos conocemos a nosotros mismos, estamos dando a nuestros hijos la oportunidad de que se sientan libres y con suficiente fuerza como para experimentar, sin temores ni restricciones, su propio mundo emocional. Daniel J. Siegel.

Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. Sobre todo en nuestro rol de padres, muchas veces nos vemos en situaciones con los niños en las que resulta fácil perder la calma. Por ello, saber cómo reconocerlas y gestionarlas, además de ayudarnos a evitar sentimientos de frustración o culpabilidad, nos permite desarrollar vínculos más saludables con nuestros hijos. Básicamente, cuando nosotros aprendemos sobre nuestra emocionalidad, también estamos preparándonos para facilitarles a los más pequeños que vivan y gestionen la suya propia.

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Sentir. Todo lo hago para Sentir

¿Sabes qué es lo que realmente anhelas cuando te propones un objetivo o un reto? No es conseguirlo, sino que anhelas sentir lo que crees que sentirás cuando lo consigas.

Te invito a que te preguntes: ¿Cómo crees que te sentirías si al final te decidieras a cambiar de trabajo, de pareja o de ciudad? ¿Cómo crees que te sentirías si tuvieses el cuerpo más atlético, la nariz más pequeña o más pelo en la coronilla? ¿Cómo crees que te sentirías si quien crees que te hace tu vida imposible saliese de ella o quien crees que te la hacía más bonita volviera a formar parte de ella? ¿A lo mejor tu respuesta es tranquil@, feliz, segur@, afortunad@?

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La lógica coherente de las etiquetas

¿Cuáles son las etiquetas que un día; de pequeño, validaste de ti mismo? ¿A lo mejor: tímid@, egoísta, lent@, imperfect@, etc.? Hasta los siete años, todo lo que nos dicen que somos lo aceptamos sin filtrar, porque nuestro cerebro de niño simplemente no tiene la capacidad para hacerlo. Todavía no tiene formado del todo el lóbulo frontal, que es el que tiene la capacidad de razonar y poner en duda estas etiquetas. Y así, es como llegamos a adultos pensando que somos lent@s, tímid@s, egoístas o imperfect@s.

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Nuestros hijos también nos ayudan a crecer como padres

Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no vivirán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo, en cada vuelo, en cada sueño y en cada vida.
Quedará para siempre la huella del camino enseñado.
Madre Teresa de Calcuta.

Muchas veces estamos dispuestos a hacerlo todo por nuestros hijos, menos dejarles ser ellos mismos.

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Cuando la vida te cambia de planes

Cuando la vida, de pronto y sin pedirte permiso, te cambia radicalmente los planes, entras en una espiral frenética de emociones de: rabia, tristeza, frustración, desesperación, miedo, etc. Te sientes desprotegid@, sol@, minúscul@ y absolutamente vací@. Dudas de ser capaz de encontrar la fuerza para luchar y salir de esta espiral. Y la pregunta “¿por qué?” te rompe a martillazos el cerebro. Acabas exhaust@ y agotad@.

¿De verdad importa tanto el “por qué”?

¿Cambiaría algo de tu realidad conocer el por qué? ¿Podrías afirmar rotundamente que lo que te va a aportar esta experiencia no es lo mejor para tí a un tiempo vista? ¿En base a qué puedes afirmar saber lo que es mejor para tí? Deja de preguntarte “¿por qué?”. Y Empieza a preguntarte “para qué” me está sucediendo esto?

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¿Sabes cómo funciona el cerebro de tus hijos?

Bruce Lipton, en un fragmento de uno de sus libros la biología de la creencia, señala: “Los comportamientos, las creencias y las actitudes que los humanos observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro (…) Una vez que la información se almacena en el subconsciente, controla nuestra biología durante el resto de nuestra vida”.

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Disfrutar del privilegio de ser padres

Es cierto que no hay manuales, ni instructivos universales para ser los mejores padres y/o madres; simplemente, porque cada niño, cada padre y cada madre son únicos y, por ende, también lo es la relación que surja entre ellos. Está claro que la mayoría de los padres deseamos lo mejor para nuestros pequeños, pero a veces es tanta la responsabilidad y la voluntad de querer hacerlo bien, que nos olvidamos de gozar del gran regalo que significa vivir esta experiencia.

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No puedes ayudar a nadie

No podemos ayudar a nadie, querido. Ni a nuestros hijos, ni a nuestra pareja, ni a nuestros padres, ni a nuestros alumnos… ¿De dónde nace esta pulsión a querer ayudar a los demás? De la pulsión vital a crecer, evolucionar y expandir nuestra consciéncia y sabiduría. A quien en realidad buscas ayudar es tí.

Y es que, sólo puedes ayudarte a tí.

¿Y cómo lo hacemos? Viéndonos, conociéndonos, aceptándonos, integrando todas nuestras facetas. Y la única herramienta que tenemos para hacerlo son los otros. Y sobre todo, con las personas con quienes el vínculo emocional es más profundo. Vemos en los otros una proyección de nosotros mismos que de otra forma no podríamos ver.

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Todo lo que te pasa, tiene un propósito

¿Cuantas veces nos hemos preguntado cuál es el propósito de la vida?

Llevamos milenios viviendo identificados con nuestros pensamientos. Creemos que somos lo que pensamos. Como ya ha demostrado la neurociencia, reaccionamos y actuamos en función de lo que pensamos inconscientemente, y acabamos atrayendo las situaciones, las personas y la vida que estos pensamientos han generado. Y así, reafirmamos estas creencias aprendidas y alimentamos este pez que se muerde la cola.

Yo no soy quien pienso que soy.

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Enamórate del lugar en el que estás

Dice Jeff Foster que existen dos miedos básicos: el miedo a perder lo que tenemos, y el miedo a no conseguir lo que soñamos. Y que hay una solución: enamorarte del lugar en el que estás.

Pero a veces este lugar se hace insoportable, parece que el dolor te tenga que romper en dos.

Cuando sientas esto, respira. Solo respira… Como cuando naciste y tuviste que hacer aquel esfuerzo titánico para llenar por primera vez tus pulmones. Concédete un espacio y simplemente respira y confía en la vida.

Confía… Estás en el lugar perfecto donde necesitas estar, aunque a tu mente no se lo parezca. Deja de exigir respuestas a tus preguntas. Te serán dadas cuando estés preparado para recibirlas.

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